Celalba en el jardín de las delicias


Foto Sergio Sarco

Como siempre más allá de ahora. Más
Allá más siempre.
Más allá de nuevo para siempre.
Hesnor Rivera

Tengo que dejar de beber químicamente
y confesarme en misa de diez y que después
me partan una ostia por escuchar a Ismael Serrano.
Tengo que dejar de pensar en él, el norte
no es mi guarida. Tengo que guardar las vocales
y no conducir por una carretera asonante.
Te tengo que dejar pero sin cigarrillos,
aliviando la ansiedad agónica.
Voy a romper la botella en trozos enigmáticos
clavándome a la cruz perfumada de cristales anoréxicos.
Así el ángel que me espía, llorará por los dos,
entregándome los momentos que alivian
los pasos que doy en mi edificado riñón.
Tengo, debería dejar de escribir, y que el gobierno
creara un impuesto poético y recaudara el irpf
de mis versos. Debo y tengo que no cotizarte en la nómina
de mi corazón. No voy a bailarte aunque todavía
no me haya tocado el ocaso de los verbos.
Voy a dejarte, me he saltado el stop que me apretaba
el vientre y veo un jardín de rimas místicas.
Allí, como siempre y más allá está ella.
Me llama abriendo el camino. Quiero verla
bailar, quiero jugar con sus ojos.
Más allá de nuevo para siempre está Celalba,
me sigue llamando. Te dejo, me voy con su felicidad
y a tramitar mis sentidos olvidados, deliciosamente.
Delicias filosóficas que me deleitan sabiendo
que te he dejado.

Versos afónicos


Llueve, llueve y la gata danza al encuentro
De las gotas que perfuman y resbalan por el tejado.
Mientras, yo me absorbo en versos afónicos,
Sin encontrar un verbo inmolado en este calvario
Que me destierra de tus extensos labios.
No me atormentes en el cuidado de la cruz.
No quiero saber de la distancia que kilométricamente
Nos separa. Tu te alejaste y yo me marché.
Marchamos edificando ladrillos de olvido.
No quiero misas, ni confesiones que deletrean
Salmos añejos. Y sigue lloviendo.
Benditas lágrimas que se encelan fríamente.
Vocalmente me llueves, infinitamente me lluevo
En tu calvario.La gata sigue danzando y yo la sigo.
Danza de estrofas codificadas que no se crucifican.
Danza soberbia. No te deseo atado a mí y no voy
Atar mis vocales a ti,han cesado las gotas
De tu sufrimiento, me he cesado yo sin descifrar
Las ecuaciones que habitan y transitan en tu rostro.
Amor que lo cuestiona todo, amor que todo reclama.

Reserva de una plegaria


Amor casi de un vuelo me ha encumbrado
adonde no llegó ni el pensamiento;
mas toda esta grandeza de contento
me turba, y entristece este cuidado…
Fray Luis de León

Entre el humo que rastrea la alergia
Delicada, de mis ojos cuasi ortográficos,
Con el sonido de fondo que lamenta la palabra true
(“This is the sound of my love”)
Entre la fatiga absurda y los momentos pluscuamperfectos,
Yace la idea del silencio de tus ojos mortificados.
Siguen los sonidos como grúas intrascendentes
(“Thorn in my side, I was feeling complicated”)
Que destruyen la iglesia de nuestros verbos
Y que nunca podré visitar. Siguen, impacientes, lamentando
La destrucción. Ya se hizo tarde
Me detengo, me envuelvo en papel de fumar y te persigo
Entre el humo y el sonido, viejo papel caducado
Que me desliza a laberintos matemáticos, y no te localizo.
Me temo, no me controlo, dejo de observar y se encarecen
Los ojos inertes de tu codo izquierdo. Se hace aún mas tarde.
Intento pronunciarte extensamente, esquivando las balas
Del cigarro que se ata a mi boca, y te siento extraviado
De dolor. No más humo, no más sonidos. No te encuentro
Aunque te extrañe en la burda búsqueda.
A dónde no llegó ni el pensamiento tampoco asciendo yo.
Me pliego a tu sufrimiento.

Y se van (en algún lugar)


De cruz nos vino la vida,
y así quien vida quiere
viva en cruz, si muriere
vida en cruz está escondida.
Ana de San Bartolomé

Y se van, se siguen yendo, siempre se van.
Preparan las maletas y se olvidan de tu cepillo de dientes.
Ni quieren observarte.
Vuelven a esconder el mando del aire acondicionado
Para que no cruces el semáforo frío.
Debo beber y reírme porque ya no me quieren.
Ha declinado hacerle el desayuno diario
Y me quedo diseñando palabras oscuras.
Me equivoqué como se equivocó el gato persiguiendo
Fantasmas invisibles. Y se van, se siguen yendo, siempre se van,
Y nunca me doy cuenta de la ida mientras desespero con la vuelta.
No hay cruz que busque el equilibro de estas vocales
Tan estúpidas. Ellos que se han ido, solo idolatran a los otros
Tres y no presiento envidia, me produce ausencia.
Yo voy a seguir trabajando en la bebida acústica, llenando
Los vasos de hielo abúlico, soy un soldado de la ebriedad.
Y se van, y yo mudo mi corazón hacia lugares que no inspiran
Ni una tétrica vocal decente, cayendo ridículamente de amor
Desfigurado. Salgo, me desvío de calles no numeradas,
Intentando comprarle, cae el amor y la cruz que me pesa
En el hombro no es penitencia de un martes santo.
Aquella juventud no limitaba la querencia tópica.
Y huelo el sabor de la ida; este año no llevaré una cruz
Sino dos para agotarme poéticamente. Pilatos ya se lava las manos,
Mientras yo sigo bebiéndome para no morirme como él.
Te has escondido Jesús y no me has tomado y me dejas ebrio
Hacia las olas indivisibles. Ellas se van, se fueron, ellos no volverán.
El amado se escondió y huyo dejando el gemido de estos versos.
Para el próximo poema preguntaré a las criaturas.
Ya no me sanas.

(Del nuevo poemario inédito: “Manifiesto místico”

Oxígeno vital


Quedan muchos nombres por lavar aunque
el suavizante declina los verbos y la lavadora
no perdona ni un segundo.
Luego toca tender el dolor con pinzas
y que la lluvia no haga presencia,
así no duele la centrifugadora del alma.

Le tengo pánico al detergente líquido
de tu amor mientras se destiñen los sentimientos
sin necesidad de aplicar lejía. Y el sol no aparece.
la lavadora sigue su curso y se extienden los versos
a temperatura incontrolable. Me quema.

Descansar, parar, dejar de observar patéticamente
como todo se diluye en nada.
Ahora toca otra colada, la de tus besos perdidos,
La de los abrazos incesantes, la de tantas cosas.

Siguen cayendo gotas. Tocará mañana tenderte.
No tengo secadora que seque esta esclavitud.
Tantos nombres por tener que lavar, tantos,
que la cabeza pronuncia imperfectas conjugaciones.

La confusión del ocaso


Ni sé si muero ni si tengo vida;
ni estoy en mí, ni fuera puedo hallarme;
ni en tanto olvido cuido de buscarme…
lo que desprecio a un tiempo adoro y amo;
¡vario portento en condición parezco,
pues que me cansa toda humana cosa!
Leonor de la Cueva y Silva

A Luis Hernández,@luisestefano_ya , gracias por tu amistad, por lo que nos une y no nos separa. Viva el arte y la literatura, sin etiquetas.

Izar mi vientre entre las flores ebrias,
sangrarme lentamente el corazón con las
espinas que se ocultan tras los residuos del rocío.

Beberme todo latido del ocaso que deviene,
danzar con los pájaros tramitando la respiración
de la hierba. If I were sorry.
Confusión de sinóminos autónomos y una cuota
imposible de abonar.

Felicidad mustia que no encuentra el verbo
y se declina en vocales drogadas como ocultos
participios. Oh, I liked it.
Izarlo todo con recuerdos foráneos.
If I were sorry. I loved you, siempre amándote
volando elevadamente y cayendo, siempre cayendo,
y aparece el desprecio longevo de los amantes.

No, no quiero amar ni ser amado.
Me fatiga tanta entrega olvidada, amatoria
Simplificada de ecuaciones lamentables.
Es un crimen seguir amando; es como si estuvieses
saltándote un semáforo en ámbar. Y me niego,
aunque tu no te niegues extensamente.

Volver a empezar. Intentar tragarte de nuevo,
demasiado tiempo escribiéndote lo mismo.
Y no me escapo, ni te escapas. No, una vez más,
No. No puedo vomitarte más. Stop, siempre stop.

Pues me cansa todo mariconeo surrealista
y el barroco no forma parte de ese cuerpo que se queja,
constantemente, siempre de víctima y me cansas
como consonante que no rima estéticamente.

Simplemente me cansa toda cosa humana temible,
e intento escribirte y solo vomito y vomitando
no me alzo, no vuelo. No me llego, ni expresándome
con verbos infinitos. Solo tres minutos para que revientes
métricamente. Oh, If I were sorry.

Sevilla 05.09-Agosto.2016